Carta a la lluvia

Querida lluva:

 

Espero estés bien, mojada y oscura con tu afán desbordante de de frescura mortal en tu vertical descenso.

Después de saludarte paso a decirte lo siguiente:

Mirá, acá en Honduras y el resto de las naciones vecinas, todo Centro América, ya bastante daño, demasiado han hecho los huracanes políticos, las tormentas delictivas, tornados de inseguridad, aguaceros permanentes de corrupción caen a diario, como en un invierno perenne y brutal arrasa con nuestras vidas en estas regiones. Los sembradíos están creciendo al azar, a la suerte tuya y vos con tu puño de acero frio caes sin piedad, no crees que es suficiente jodernos con tu frío cálculo.

El capitalismo salvaje hace aguas, como en un rio desbordado sobre las miserias de este mundo, como una corriente que nos despoja del bienestar social que apenitas podemos aspirar para que nuestros hijos tengan una esperanza de vida en América Latina.



Lluvia pará los destrozos, los desastres y tu odio natural o provocado por unos cuantos salvajes que te hacen enojar con arrancar los recursos naturales para venderlos a l peor postor, he allí el método de estas democracias capitalistas crecidas al margen de la necesidad de la gente.


No te desquités con los pobres, ellos lloran sobre tu agua, se mezcla lo salado de las lagrimas con lo amargo de tus gotas.


Pará de llover. Que acá nos llueve sobre mojado.


Adiós querida lluvia.

Volver