Reporte Global de Competitividad por Efrén D. Falcón

"Todavía estoy esperando la primera propuesta lógica y consecuente con nuestra realidad”
Indalecio Tuna T.



Reporte Global de Competitividad

por Efrén D. Falcón



Cada año, el Foro Económico Mundial [WEF] publica este reporte de relevante importancia a nivel mundial, pues se le considera un documento válido para la medición y diagnóstico de la economía de más de cien países desde hace treinta años [este año incluye 139 países]. El reporte es en realidad una herramienta para marcar los factores primordiales que influyen en el crecimiento de la economía de un país, y obviamente, ayuda a entender por qué algunos países han sido más exitosos que otros para crear oportunidades e incrementar el nivel de ingreso de sus respectivas poblaciones.


La situación nuestra de cada día

 

Para conformar el “ranking” el WEF toma en consideración más de cien indicadores, a su vez, divididos en lo que ellos llaman pilares [cuyas subdivisiones llegan a conformar los más de cien indicadores citados]. Los pilares son considerados claves para distintas etapas del desarrollo de un país, que el WEF clasifica en tres etapas, con transiciones entre cada una de ellas. Para el primer nivel de desarrollo [factor driven economies] se considera a las instituciones, la infraestructura, el ambiente macroeconómico y, la salud y la educación. Para el segundo nivel [efficiency driven economies] se toma en cuenta el nivel educativo superior y el entrenamiento, la eficiencia del mercado de bienes, la eficiencia del mercado laboral, el desarrollo del sistema financiero, el avance tecnológico y el tamaño del mercado. Finalmente, en la tercera etapa [innovation driven economies] ―donde se listan 32 países como desarrollados― se estudia la sofisticación en los negocios y la innovación.

Nuestro país pertenece el primer grupo ―países más rezagados―, junto a otros 38 países, y en el puesto global 91, con una puntuación de 3.9 [de 1 a 7]. Es remarcable que de Latinoamérica solo Nicaragua [112] y Bolivia [108] nos acompañan, puesto que Haití no está incluido en el estudio. Según el reporte, Guatemala [78] se encuentra en etapa de transición entre los países menos desarrollados y los del segundo nivel. En cambio, Costa Rica [56], El Salvador [82] y Panamá [53] se enlistan en el nivel de economías con un nivel importante de eficiencia [segundo nivel].


Como información general, no hay ningún país de Latinoamérica listado entre los 32 países ubicados en la tercera etapa [innovation driven economies], liderados por Suiza, Suecia y Singapur. Sin embrago, en transición hacia la etapa de desarrollo hay 4 países latinoamericanos: Uruguay, Chile, Puerto Rico y Trinidad y Tobago, mientras el grueso de países latinoamericanos se encuentra en la segunda etapa o nivel.


El reporte nos brinda detallada y comparativamente la realidad de nuestro país. Hay en él, más de cien datos, correspondientes a Honduras dignos de estudio y análisis, ya que en cada indicador podemos ver al desnudo la naturaleza de nuestro histórico atraso como país. No podemos dejar de apuntar que a excepción de nuestro vecino nicaragüense [cuya economía en apariencia podría estar creciendo más que la nuestra] Honduras va quedando cada vez rezagado entre los demás países del área, y eso es algo que debe llamarnos la atención de manera alarmante, porque a el día de hoy no existe nada que indique algún tipo de mejoría. Todo lo contrario, se vislumbran dos caminos: inestabilidad política extrema [como colmo de males] o asentamiento del statu quo, materializado por un nuevo triunfo del partido político más conservador.


Es interesante notar el reporte indica que los 5 puntos más incidentes sobre la dificultad de hacer negocios en Honduras [todos los datos son de 2009] son, en orden de importancia: la corrupción, acceso al financiamiento, criminalidad, ineficiente burocracia estatal, e inestabilidad política. Por supuesto, nada nuevo. Pero no todo es negativo, podemos encontrar que en carga de regulación estatal, calidad de infraestructura portuaria, estabilidad cambiaria, matrícula en educación primaria y en prevalencia de propiedad extranjera, el país obtiene indicadores marcados por el estudio como generadores de ventaja competitiva. Aunque difícilmente, con unos cuantos indicadores positivos entre más de cien, podemos sentir algún tipo de satisfacción.


Politiquería y realidad nacional


No nos queda más que pedir a los tristes políticos vernáculos, especialmente a los nacionalistas en el gobierno, que hagan un estudio profundo de este reporte del Foro Económico Mundial. Es sumamente importante que nos ubiquemos dentro de la realidad innegable de nuestro país.

Esta realidad produce un contraste gigantesco con las campañas políticas que ya se ven surgir por doquier, cuando apenas nos adentramos en el segundo año del gobierno de turno. No podemos aceptar las ridículas promesas de los politiqueros del sistema mientras mundialmente se sabe que desde hace décadas el país marca muy alto ―negativamente―, y sin cambio perceptible, en áreas como favoritismo en decisiones gubernamentales, independencia judicial, desperdicio del gasto del gobierno, crimen organizado, protección al inversionista, número de procedimientos para iniciar un negocio, efectividad de políticas antimonopolio, manejo de fondos públicos, financiamiento interno para la inversión, calidad del sistema de educación en general, acceso a internet, disponibilidad de científicos e ingenieros y de centros de investigación, balance del presupuesto estatal, tasas de interés activo, productividad y pago por la misma, pagos ilegales [mordidas], etc., y etc. «Está claro, uno que no quiere oír, es peor que un sordo.» Suerte y amén.

Abril 5, MMXI

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