Efrén Falcón

El cuento del árbol torcido por Efrén D. Falcón

Le comentaba a un amigo que después intentar leer la realidad nacional por algún tiempo, uno va cayendo en la cuenta que no importa desde que área de nuestra vida como sociedad se quiera analizar, inevitablemente, se llega a las mismas conclusiones: la mayor parte de los problemas que afronta y sufre nuestra sociedad están inseparablemente ligados a nuestra historia colonial y a las condiciones en que se fue desarrollando nuestro incipiente país después de 1821.

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Cuando el mundo habla de crisis por Efrén D. Falcón

Las principales bolsas del mundo han sufrido bajas durante este lunes recién pasado debido a una ola mundial de especulación y temor que tiene que ver con la situación de la economía estadounidense, y que no se puede desligar de las crisis de varios países de la zona “euro”. Quizá no fue un lunes totalmente negro, pero no hay duda que fue uno muy gris. En Europa, las tres principales bolsas de valores cayeron fuertemente [en París bajó un 4.68%, en Londres 3.39% y en Frankfurt 5.02%] a pesar de la intervención directa del Banco Central Europeo; en Estados Unidos, en Wall Street el índice Dow Jones se desplomó en 5.5%, a pesar de los esfuerzos del presidente Obama —que compareció públicamente durante la jornada para intentar generar confianza—; mientras el Bank of America se desplomaba al perder sus acciones un 22%. En Latinoamérica, todas las bolsas importantes se vieron afectadas, en Brasil la bolsa cayó aparatosamente en 8.09%, en México 5.88% y en Argentina sufrió la mayor caída, el 10.7%.

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¡Déjà vu! por Efrén D. Falcón

No es sencillo encontrar situaciones en que la labor del gobierno sea positiva y de beneficio público evidente, o en que ese beneficio público no se vea manchado por actos reñidos con lo correcto por parte de funcionarios amorales. A través del tiempo hemos venido acostumbrándonos a relacionar las actuaciones del gobierno con intenciones ocultas, con el dolo y con la mediocridad. Y cuando se realizan actividades que desde casi cualquier ángulo son positivas, la sombra de la sospecha empaña todo accionar; y es que hay razones históricas para que así sea. El gobierno actual no se sale de ese canon. Obviamente, la designación de funcionarios cuya principal finalidad es utilizar su trabajo para promoverse o financiarse políticamente, o que han sido designados para dar cierta imagen al gobierno―por demás falsa―, no podía generar resultados diferentes. Y entre los que se supone electos directamente por el pueblo, la cosa tampoco es diferente.

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Pereré pereré, blablablá. por Efrén D. Falcón

Todos nos sabemos el pereré pereré de la lista de las bellezas naturales y humanas de nuestro país, y el blablablá infinito de las lista de nuestros problemas como sociedad. Todos nos damos cuenta de lo mal que anda nuestro país, ―con excepción quizá del crimen organizado, el ilegal y el lícito, para quienes Honduras es una especie de paraíso impune― por múltiples razones; ahora bien, pecaría de pesimista y seguramente faltaría a la verdad si afirmara que a nadie le importa el país, que nadie se interesa por encontrar la manera de cambiar el actual orden de cosas, que no hay personas pensantes y bien intencionadas que se preocupan por el futuro. Pero, con seguridad, no exagero cuando catalogo el panorama político nacional como sombrío, a pesar de las muchas esperanzas que para importantes sectores levanta el nuevo partido en ciernes, surgido de la oposición al Golpe 2009.

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José Porfirio Lobo Sosa por Efrén D. Falcón

Pero dicen que no hay almuerzo gratis. Es un hecho que todos los gobernantes acuden a casa de gobierno comprometidos con diferentes sectores e intereses, sin excepción. Empero, en el caso de Lobo Sosa la situación ha sido mucho más compleja. Es harto conocido que poderosos sectores del PN adversan firmemente a Lobo Sosa, y no solo lo ven como una amenaza, sino como un advenedizo ―tal y como probablemente le sucede a Juan Orlando Hernández, debido a que son extraños al linaje de sangre azul tegucigalpense―; no obstante, Lobo Sosa se las ha arreglado bien para ser presidente de su partido y candidato presidencial en dos ocasiones, y para presidir el CN durante el gobierno de Maduro Joest. Eso le da créditos como un político hábil. Pero no le ha servido para esquivar las consecuencias de ganar unas elecciones celebradas en medio de una grave crisis institucional y política [que le granjeó, como gobernante, no ser reconocido por una serie de países durante casi año y medio], además de recibir el país saqueado y en medio de un caos económico que aún no ha sido posible superar.

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Informe CVR por Efrén D. Falcón

Hay muchas maneras de enfocar los resultados del informe presentado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación [CVR] establecida por el gobierno de Lobo Sosa, como parte del cumplimiento del fallido Acuerdo Tegucigalpa/San José [punto sexto]. Aunque a nivel mundial nunca hubo dudas de qué era lo que había sucedido en Honduras ―excepto en los reductos de la ultraderecha―, para el consumo interno es positivo que el informe de la CVR confirme la naturaleza de los hechos del 28 de junio de 2009. Los que hayan creído o crean otra cosa han sido engañados o se han engañado solos. Considero que el informe fue hecho con mucho trabajo, seriedad, metodología y con una intención positiva.

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En el largo plazo por Efrén D. Falcón

El panorama político del país es como un horizonte repleto de nubarrones grises, donde podemos observar sin esfuerzo los destellos de las poderosas descargas eléctricas que parecen venir sobre nosotros. Entre tanto, la mayor parte de los hondureños nos dedicamos a encontrar la manera de comer, de mantener un techo y de hacer milagros para mantenernos saludables. Desde la época colonial hemos dejado el gobierno del país en manos de “otros”, y aunque entre esos “otros” ha habido hombres muy valiosos, la mayor parte de ellos han sido delincuentes que utilizan nuestra “licencia” para resolver, por generaciones, sus problemas económicos.

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Sicariato judicial por Efrén D. Falcón

Si hay algo de lo que ningún hondureño tiene duda, es que nuestro sistema judicial nunca ha funcionado bien. La pésima fama de los comisionados para aplicar correctamente las leyes no es nueva. Abundan las frases de visibles personajes públicos referidas a la pobrísima aplicación de la justicia en el país. Podemos recordar a Crescencio Arcos, cuando siendo embajador de los EEUU dijo que nuestra justicia era como una serpiente, que solo mordía a los descalzos, pero nunca a los que usaban botas ―frase atribuida originalmente a Monseñor Oscar Romero―. De hecho, hace más de cuarenta años, nuestro poeta insigne, Roberto Sosa, escribía el poema “La Casa de la Justicia”, donde con puntual y premonitorio acierto ―y delicada estética― perfiló la silueta y el corazón de la justicia hondureña, donde «…todo se consuma bajo esa sensación de ternura que produce el dinero.»

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